VIAJE AL SUR DE INDIA (II)

La segunda parte de mi viaje empieza en una terraza de la población de Hampi. Mirando el templo Virupaksha y preguntándome cual sería la siguiente población que visitaría. Ante aquella incertidumbre alguien escuchó que le decía a uno de los chicos que regentaban el hostal que yo era español.




Entonces una señora muy amable se me acercó y me dijo que no había podido evitar oir la conversación. Me dijo que era mejicana y que al dia siguiente iba a viajar a una población y que si quería compartir taxi. En un principio no llevabamos la misma ruta pero el destino quiso que nos encontraramos el dia siguiente en una parada de autobuses y fuéramos a la misma población: Badami. El trayecto se hizo interminable y estuvimos gran parte del dia en el autobus. Fuimos desde Hampi a Hospet, de allí creo que tuvimos que ir  a Hubli y despues desde allí hasta Badami. Cuando llegamos a Badami, ya casi estaba anocheciendo. Fuimos a buscar un hotel que formaba parte de una red pública de hoteles, que en teoría son más baratos. Cenamos en el sucio comedor de ese hotel y seguidamente fuimos a ver las habitaciones. A primera vista parecía que estaban muy bien, incluso pensé que me había tocado la mejor habitación, pero cuando entré a dormir me di cuenta que la habitación estaba llena de insectos y incluso un reptil de talla media en la pared, que a decir verdad era lo que menos me preocupaba porque estos se comen a los insectos. Bajé a recepción y le pedí al chico encargado que viniera a ver todos los insectos que había en el suelo y las decenas de mosquitos que había en la habitación y él me dijo que no tenía nada para matarlos, que cerrando la luz se acababa el problema. No quise hacerme pesado y pensé que lo mejor era dormir allí aquella noche y buscar otra cosa al dia siguiente, ya que estaba muy cansado y era muy tarde. Al dia siguiente entendí el porqué de tantos insectos. La ventana de la habitación estaba rota y dejaba un gran espacio abierto para que entraran todos los insectos o animales del alrededor pero al estar tapada por una cortina ni me fijé.
Al dia siguiente, después de desayunar fuimos a ver las cuevas de Badami. Son unas de las más conocidas de toda India. Sin ser tan espectaculares como algunos dicen, los relieves están mejor conservados que en otras cuevas, como por ejemplo las de la Isla Elefanta. Las excavaciones en las cuevas representan varios de los dioses hindus como Shiva o Vishnu, al que le decican dos cuevas. Es impresionante ver lo bien que se conservan algunas de estas esculturas monumentos teniendo en cuenta que alguno de ellos data de hasta el siglo 7 A.C.
El dia que fuimos a las cuevas estaban rodando una película de Bollywood y vimos los actores y extras ir y venir por la zona.



Habíamos oído que muy cerca de Badami había un pueblo muy pequeño y especial que se llama Mahakoota. Alguna gente del pueblo nos dijo que podiamos ir caminando, a través de la montaña. Mala idea. Subimos con mi compañera de viaje, justo al otro lado del pequeño lago, donde hay alguna pequeña construcción antigua. Justo al otro lado hay una zona donde viven la mayoría de población musulmana de Badami, o eso es lo que nos dijeron. Rapidamente los niños de esa zona se nos acercaron, nos empezaron a preguntar y nos quisieron guiar a algún sitio. Nosotros seguimos nuestro camino. A los 10 minutos de caminar, encontramos a 3 personas del pueblo que iban a cojer madera. Les preguntamos si por allí se iba a Mahakoota. Ellos nos dijeron que si y que iban en la misma dirección. Seguimos caminando un buen rato, charlando con el hermano menor que es el que hablaba algo de inglés y riendonos con sus hermanas. Por el camino hice marcas con un palo en el suelo por si teniamos problemas al volver, ya que había partes del camino que eran muy parecidas. Al cabo de mucho rato, me di cuenta de que probablemente estaba mucho más lejos de lo que nos dijeron. Entre ellos hablaban y discutían supongo en como llegar a Mahakoota. Unos nos decian hacia un lado y otros hacia otro. Ellos se quedaron recojiendo madera en una zona y nosotros intentamos llegar al pueblo pero desde la parte alta de la montaña no se veía nada así que despues de un buen rato bajando por sitios imposibles y no ver ni rastro del pueblo decidimos volver. Ahí viene lo más dificil. Aunque era campo abierto, a la vuelta todo parecía igual y la verdad es que estuvimos dudando hasta que encontramos las marcas que hice en el suelo. Estuvimos entre 1 o 2 horas perdidos hasta que volvimos al pueblo. Al llegar, nos estaban esperando los niños musulmanes de nuevo. Nos enseñaron unas cuevas y monuementos y nos contaron unas historias que eran inventadas. Nos pidieron dinero por ello pero les dijimos que sabiamos que lo que nos decian no era verdad. Al regreso al pueblo nos encontramos muchos niños curiosos y muy simpáticos que nos preguntaban nuestro nombre y nuestra nacionalidad. Al final decidimos empezar a inventar nuestros nombres y nacionalidades, por diversión.
Despues de la pequeña aventura de Mahakoota, deidimos ir a ver los templos y monumentos de Pattadakal. Esta vez fuimos más listos y cojimos un ricksaw, negociando previamente. Pattadakal si que vale realmente la pena. El Conjunto de Monumentos de Pattadakal fueron declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Los templos no solo están bien conservados sino que son un autentico disfrute de la arquitectura y escultura de varias épocas de lo que ahora es India. Aunque se puede recorrer esta zona en muy poco tiempo, vale mucho la pena visitarla y disfrutar de unas obras unicas. Mientras visitaba uno de los templos, una familia sikh muy simpática de unas 30 personas se quiso hacer una foto junto a mi. Así que, en una de esas fotos de viaje de familia india hay una instantanea en la que aparezco yo, como uno más del clan. Que alguien quiera hacerse fotos contigo es algo muy normal en India, sobretodo si tienes un aspecto que destaque para ellos, como el pelo rubio y los ojos azules, por ejemplo.
En el exterior de los templos, además de los diferentes dioses que pueblan la mayoría de los templos hindús, me sorpendieron los relieves de figuras de hombres y mujeres entrelazados en diferentes posturas teniendo sexo, en el exterior de uno de los templos y como contrastaban esas figuras de hacía más de mil años de antigüedad con la mentalidad de la sociedad actual india, en la que está mal visto que una pareja se coja incluso de la mano.

One thought on “VIAJE AL SUR DE INDIA (II)”

  1. Menuda aventura la tuya. Lo que daría por hacer un viaje así, sin pensar en el tiempo y sin más preocupaciones que visitar monumentos, conocer gente y buscar inspiración.
    Me parece muy acertada la reflexión con la que cierras tu narración. Asusta pensar como la religión llevada al extremo puede llegar a estropearlo todo. Una lástima.

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